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CONTROLANDO LA HIPERTENSION ARTERIAL SE PUEDEN EVITAR LOS ATAQUES CEREBROVASCULARES
La hipertensión, además de ser uno de los más importantes factores de riesgo coronario, es el principal factor de riesgo de ataques
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cerebrovasculares
(ACV) o 'strokes', 2da causa de muerte en el mundo industrializado y 1° causa de discapacidad en adultos. Por cada 6 mmHg de disminución en la presión sanguínea, baja un 40% el riesgo de accidente cerebrovascular y un 20% el riesgo de infarto de miocardio.
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Mientras que un importante estudio clínico demostró que controlando adecuadamente la presión arterial se puede prevenir la aparición de stroke, en la Argentina apenas 12,5% de los 5 millones de hipertensos que existen están bien tratados. Este fue uno de los temas del 30° Congreso Argentino de Cardiología, organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que reunió a más de 8 mil cardiólogos desde el 10 al 13 de Octubre.
"Los ataques cerebrovasculares representan la 2da causa de muerte en el mundo industrializado, después de la enfermedad coronaria, y por encima del cáncer de pulmón y del cáncer de mama, y constituyen la primera causa de incapacidad severa en adultos. Pero afortunadamente, como las demás enfermedades vasculares, es prevenible", afirmó el Dr. Sebastián Ameriso, médico neurólogo, Jefe de Neurología Vascular del FLENI.
Esta es una enfermedad que no aparece de casualidad, sino que se presenta entre las personas que tienen algún 'factor de riesgo', de los cuales la hipertensión arterial es el más importante. Incluso algunas veces es el único factor de riesgo identificable en personas que sufren un ACV".
Las consecuencias que puede dejar un ACV van desde daños neurológicos (debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo, incapacidad de comunicarse -afasia-, trastornos del equilibrio y/o trastornos visuales) hasta la propia muerte. En algunos casos, estos cuadros son reversibles, pero en otros dejan severas secuelas que necesitan ser tratadas mediante estrategias de rehabilitación. En las personas que ya han padecido un ataque cerebral, por ejemplo, "se calcula que entre un 20 y un 30% va a sufrir un segundo episodio, y entre un 5 y un 10% será durante el primer año. Eso refuerza la recomendación de poner especial énfasis en el tratamiento, en la modificación de los factores de riesgo, y en el control de la presión arterial", insistió el Dr. Ameriso, quien además es profesor de Neurología de la Universidad Austral.
"Solamente en los Estados Unidos se producen 700 mil ataques cerebrovasculares cada año. Si bien no existen aún estadísticas confiables en nuestro país, pensamos que el número de ACVs en Argentina puede superar los 80 mil por año, con una elevada concentración en los mayores de 55 años. Y, si bien son algo más frecuentes en hombres, la mortalidad suele ser más elevada en mujeres", agregó.
Pero pese a los peligros que encierra un 'stroke', muchos hipertensos no siguen un tratamiento adecuado, e incluso una enorme mayoría no sabe que es hipertensa, lo cual conlleva una desprotección de la población. En los EE. UU., aproximadamente 50 millones de personas mayores de 6 años de edad son hipertensas, es decir que, extrapolando ese valor, en la Argentina habría más de 5 millones de personas con hipertensión. Sin embargo, la mitad de ellos no conoce su condición de hipertenso y de los que sí la conocen, sólo el 50% se encuentra bajo tratamiento. A su vez, de los que están tratados, apenas la mitad tiene su presión controlada (igual o menor a 140/90 mmHg), por lo que se estima que finalmente sólo el 12,5% de los pacientes en riesgo están bien controlados. Esta situación es conocida en la comunidad médica como "la regla de las mitades".
Se llama ACV a la muerte repentina de las células del cerebro como consecuencia de la obstrucción o ruptura de una arteria que impide la irrigación sanguínea al cerebro. Y se divide, básicamente, en dos tipos: isquémico y hemorrágico. El 'isquémico' se produce cuando una arteria se obstruye y se interrumpe el flujo sanguíneo, produciendo un infarto cerebral, en tanto el hemorrágico se produce por la ruptura de la pared de la arteria, dejando escapar la sangre hacia el exterior.
Los factores de riesgo de ACV son, además de la hipertensión, entre otros: colesterol elevado, la diabetes (niveles excesivos de azúcar en sangre), el cigarrillo, una dieta rica en grasas y sal, falta de ejercicio físico, arritmias cardíacas, y la falta de consultas al médico. El control y la modificación de estos factores de riesgo disminuye ostensiblemente el pronóstico de padecer un ataque cerebral.
Pero, "mientras que la mayoría de estos factores predisponen al ACV 'isquémico', la hipertensión es el principal factor de riesgo para los dos tipos de ataques: los isquémicos y los hemorrágicos", declaró el neurólogo. La presión alta causa rigidez y complicaciones en las paredes de los vasos sanguíneos, que con el tiempo pueden favorecer la formación de coágulos y hemorragias.
Para prevenir la hipertensión, los especialistas recomiendan hacer actividad física regularmente, evitar el sobrepeso, restringir la sal en la dieta, evitar alimentos que eleven el colesterol, dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y disminuir el nivel de estrés. Cuando se diagnostica la enfermedad, puede ser controlada con dieta, actividad física y medicamentos, según cada caso.
Tratamiento que reduce el riesgo de 'stroke'
Recientemente, la conclusiones de una investigación a gran escala demostró que las personas hipertensas tratadas con losartán, un conocido antihipertensivo, lograron una importante reducción del riesgo de sufrir ataques cerebrovasculares.
Este estudio, denominado LIFE (Estudio de Intervención con Losartán para la Reducción del Riesgo Cardiovascular en Hipertensión), se realizó con 9.193 pacientes hipertensos de entre 55 y 80 años de edad de los EE. UU., Inglaterra, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Los resultados, que se publicaron en la revista médica JAMA (Journal of the American Medical Association), mostraron que losartán, comparado con la medicación estándar para la presión (la droga 'atenolol'), redujo significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular -entre otras conclusiones del estudio- en distintos grupos de pacientes.
El esquema de tratamiento basado en losartán alcanzó una reducción del 25% del riesgo de padecer ataques cerebrovasculares en el grupo primario de pacientes del LIFE (9.193 personas hipertensas y con ensanchamiento de las paredes del corazón, una condición denominada hipertrofia ventricular izquierda -HVI-), del 41% en el subgrupo de personas con hipertensión sistólica aislada y HVI (1.326 pacientes), y en un 34% en aquellos individuos hipertensos, con HVI pero sin evidencia de enfermedad vascular (6.886 casos), un grupo que en teoría presentaba mucho menor riesgo.
Cabe destacar que este beneficio se obtuvo al comparar losartán con la medicación de primera elección de los especialistas, y no con una sustancia inocua. La contundencia fue tal, que hace pocos meses, la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos aprobó la indicación específica del losartán en prevención de riesgo de ataque cerebrovascular en pacientes hipertensos y con HVI. Por otro lado, estos resultados fueron tenidos en cuenta para las recientes Guías de Tratamiento de la Hipertensión elaboradas por la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Hipertensión, y publicadas en junio en el Journal of Hypertension. En las nuevas normas se reconoce la evidencia de los estudios clínicos con losartán en la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes hipertensos, y se extiende esta propiedad a las demás drogas de su clase, conocidas como AIIAs o "antagonistas de la angiotensina II".
Sobre la hipertensión
Se considera que una persona sufre de hipertensión arterial cuando por lo menos en 3 mediciones sucesivas, su presión arterial máxima (sistólica) es igual o mayor a 140 mmHg, y su presión mínima (diastólica) es igual o superior a 90 mmHg. La sistólica corresponde a la contracción del corazón para bombear la sangre, y a la elasticidad de las arterias. La diastólica señala cuánta sangre queda en los vasos al final de cada ciclo cardíaco.
Es la enfermedad crónica más frecuente en el mundo. En el 90% de los casos, se desconoce la causa de la afección, denominándose "hipertensión primaria" o "esencial".
La prevalencia varía según diversos factores: herencia, edad, sexo, raza, entre otros. Aquellos individuos hijos de hipertensos suelen tener la presión más alta. Los obesos tienen hasta 6 veces más riesgo, y una disminución de peso de 9,5 Kg. permite un descenso de 26/20 mmHg en la presión arterial. El consumo de alcohol y café aumentan la presión, así como contribuye a su descenso el evitar el consumo de sal en las comidas. Las personas con ansiedad, depresión o agresividad pueden estar más predispuestas a padecer hipertensión. Asimismo, el tabaquismo, la hipercolesterolemia y la intolerancia a la glucosa, que producen aterosclerosis, favorecen este trastorno.
Por cada 6 mmHg de disminución en la presión sanguínea, baja un 40% el riesgo de accidente cerebrovascular y un 20% el riesgo de infarto de miocardio.
La detección de esta condición es a menudo casual, ya que la mayoría de los hipertensos no presentan síntoma alguno al inicio de la enfermedad. Por ello, se recomienda un control periódico de la presión arterial. No obstante, existen indicios que pueden atribuirse a la hipertensión, tales como cefalea, dificultad para respirar, mareos, fatiga, palpitaciones, visión borrosa o sangrado de la nariz.
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